PIE DE FOTO

 
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Tres recipientes con agua, embudos, esponjas, coladores, tubos… Todo estaba preparado para jugar, pero María no pudo esperar ni un momento y se abalanzó con gesto decidido recorriendo las cubetas con sus pasos ligeros y refrescantes.
Jugar con agua es volver al principio. A esa bolsa cálida y llena de ecos maternos. A ese flotar conocido. A ese latido mojado precursor de baños y de caricias.
El agua y la tierra, generadores de vida, de crecimiento y de placer.
El agua y la tierra, que invitan a un juego interminable, a hacer y deshacer, a embadurnarse y limpiarse, a amontonar y vaciar, a crear nuevas pieles protectoras, a inventar, a soñar.
El agua y la tierra, las materias madre que los niños necesitan.